Como controlar el daño que te hago.
A mi alma le dueles tú, me estoy dejando llevar por la corriente, trato de ir en su contra y prefiero flotar, deslizarme. Siento que hay momentos en los que te pierdo, pero te tengo cerca, tan cerca que puedo olerte.
Quiero morir cuando noto que te duelo. Quiero que de tus labios broten sonrisas cuando mi yo vuele a tu mente. No quiero penas, no quiero lágrimas. Quiero alegría, sorpresa, ILUSION.
Voy a pedirle a los reyes una vida nueva, una vida llena de fantasía, orden, suavidad, ternura, pasión, dulzura, picardía, armonía, música,... Una vida nueva llena de tí.
... Quiero que te subas a mi mundo, quiero vivir todos mis sueños contigo, quiero que broten de alegría lágrimas al verte, quiero tocar tu piel, quiero sentir tu respiración cerca de mi, quiero ver tus ojos por la mañana, quiero escuchar el sonido de nuestras manos al cruzarse, quiero volver a reirme sin parar, quiero subirme a ese asiento de atrás mientras conduces, quiero mirarte a dos centímetros de mi, quiero darte de mi comida, quiero sorprenderte cuando abras los ojos, quiero besarte mientras duermes, quiero andar sintiendo como me abrazas, quiero ver una peli recostada en tu regazo, quiero que me arregles la bufanda, quiero que me enseñes tus secretos, quiero ser parte de esa fantástica vida, quiero que ese fin de semana sea eterno...
15 de octubre de 2005.
En estos momentos debería estar haciendo eso tan importante que durante tanto tiempo habíamos planeado...
Si, las cosas pasan porque tienen que pasar pero para mí es inevitable sentirme así.
Voy a ir. Necesito ir a ver quien ocupa el hueco que dejamos. Quiero ver la felicidad de esas personas en su cara... Me arrepentiré seguro después pero allá voy.
Eso pensaba mientras decidía hacerlo o no.
Sabía que si quería conseguir mi objetivo, para llegar a la meta no podía hacerlo. Pero quería hacerlo.
En ese momento de lucidez, entró en juego mi yo, mis deseos, mis instintos. La razón de la que tanto presumo, la que tanta gente admira, sucumbió. No lo pensé más. No dejé que nada de alrededor pudiese acabar con esas ansias de satisfacer lo que tanto me apetecía en ese momento. Sin pensar en las posibles consecuencias, ni cómo podría afectar en un futuro ese comportamiento... Lo hice y hecho está.